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La sábila es la prediclecta de las infecciones cutáneas
Foto: Esteban Morales. |
SANTO DOMINGO, República Dominicana.- María Encarnación, es madre de
tres mujeres y abuela de seis niños. En tono solemne relata que su
quinto nieto solía presentar frecuentemente problemas respiratorios, que
según ella, logró sanar con zumos extraídos de la hoja de maguey morado
asado, mezclado con miel.
Esta abnegada matriarca, que reside en el barrio El Café de Herrera,
como tantos dominicanos recurre a los conocimientos tradicionales para
curar todo tipo de dolencias y enfermedades.
La medicina popular es económica, pero también le reviste la gracia
de tener una vinculación con lo ancestral y no involucrar químicos
abrasivos para su elaboración.
Según el doctor Carles Roersch, especialista en antropología médica,
es justo hablar de un sistema médico dominicano. El afirma que se debe
tomar en cuenta que la cultura influye de manera determinante en las
prácticas de salud de una comunidad y aunque existen muchas influencias
de la medicina occidental en el país, estas todavía conviven con los
remedios que se han transmitido a través de generaciones.
Roersch, en su explicación, sostiene que en la cultura dominicana se
manejan ideas sobre la causa de las enfermedades naturales y
sobrenaturales; y sus diversos tratamientos.
La cura de la enfermedad puede brotar del patio
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La hoja de limoncillo es usada como remedio para la gripe
Foto: Esteban Morales. |
La cantidad de brebajes y ungüentos puede ser más voluminosa que la
lista de enfermedades conocidas. Pero si se toma en cuenta un quebranto
común como la gripe, se encontrarán remedios como la infusión de sábila
(aloe vera) o aquella preparada con ramillas de limoncillo (cymbopogon
citratus) y hojas del árbol de guanábana.
De
la misma manera, una infusión de llantén (plantago major) o de cereza,
son tomadas en la mañana con una devoción casi ritual para combatir la
gripe.
Estebanía Rodríguez, que suele visitar el Mercado Modelo en busca de
hierbas, afirma que el bejuco conocido como “caldo santo” (argemone
mexicana) también cura la gripe. Para ella la solución siempre puede
estar en las plantas. Cuando alguien de su familia tiene diarrea,
rápidamente prepara un té de tua-tua (jatropha gossypifolia) y le insta a
que se tome una taza completa.
Si al contrario, alguien padece de estreñimiento, pela una penca de
sábila de su propio patio y el cristal lo corta en trozitos. “Le digo
que se los trague como si fueran pastillas de bacalao”.
Casimira Guerrero también cree apasionadamente en el poder curativo
de la medicina popular. Tiene 70 años y para lidiar con la artritis que
ya comienza a darle tormentos, prepara infusiones con la corteza del
apreciado árbol de guayacán.
Igualmente, relata que raspa la semilla de un aguacate, le extrae el
zumo y lo une con la manteca de culebra y de iguana, para fabricar un
ungüento que según afirma, le ha ayudado con los dolores en las
articulaciones.
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La granada se usa como remedio para la diabetes
Foto: Esteban Morales. |
Casimira tiene el carisma e iniciativa propio de las mujeres líderes
en su comunidad. Por eso, cuando en su pueblo, San Rafael del Yuma, nota
que algún pequeño tiene el vientre inflamado, presumiblemente a causa
de parásitos, ella sin tardar, le aconseja a la madre que le prepare una
taza de leche con ajo. Pero le advierte que no puede darle ese remedio
diariamente, sino una vez por semana. Dice que le hace el señalamiento
categóricamente, para que no le afecten el pequeño estómago del niño.
La hija menor de esta señora del extremo Este del país, sufrió por
los síntomas de la sinusitis. El remedio que le preparó consistía en
tomar la llamada naranja agría asarla y unirla a un poco de alcanfor y
aceite cachapú. Esta mezla la depositó en un pañuelo para amarrarlo a la
frente de la enferma.
Pero también para alivar el estrés y las depresiones se preparan
infusiones. Las más comunes son el té de flor de manzanilla y tilo.
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| Foto: Esteban Morales. |
Casimira dice que la infusión de la hoja del árbol de guanábana calma
la ansiedad. Sin embargo advierte que no debe usarse días seguidos,
porque puede alterar el sistema nervioso.
La piel también encuentra alivio en la tierra
Para las infecciones en la piel Casimira dice que lo mejor es usar
el cojoyo del tomate machacado y mezclado con sal. Dice que esa pomada
debe aplicarse por varios días seguidos para ver los resultados.
En las zonas rurales, el cojoyo del árbol de chácaro machaco y mezclado con sal se aplica también para hongos en la piel.
La sábila que es común en las casas dominicanas, en la creencia
mágico religiosa limpia los espacios de las malas energías, pero su uso
medicinal es amplio. Es la planta privilegiada para los problemas de la
piel es la sábila. Sus propiedades cicatrizantes, le hacen ideal para
borrar los defectos cutáneos indeseados.
No desbocarse; no negar y afirmar absolutamente
En los mercados se pueden comprar las hierbas y raíces utilizadas
como medicina. En el Mercado Modelo ubicado en la parte más antigua de
Santo Domingo, interesados consiguen los puestos de los vendedores, que
están colocados, no casualmente, muy cerca de las botánicas.
Jafmary
Féliz, investigadora, dermatóloga y médica epidemióloga, afirma que es
respetuosa de la medicina popular, pero advierte que se debe ser
cauteloso con la preparación y suministro medicamentos que no están
probados científicamente.
Comenta que la medicina tradicional china experimenta en la
actualidad un auge, porque utiliza elementos naturales para la curación.
Observa que en la medicina popular dominicana tiene la misma base
natural que la de esa parte de Oriente.
“No sería prudente aferrarse a una postura positivista que no admita
el uso de medicinas que no han sido probadas bajo un rigor científico.
Pero tampoco desbocarse en el uso excesivo de hierbas y raíces sin
prudencia”, aconseja Féliz.
La médica señala que en ocasiones un remedio puede efectivamente
curar un padecimiento, pero ocasionar otro, por eso dice que hay que
tener cautela.
La medicina popular dominicana, que también incluye ensalmos y
oraciones sigue navegando con la medicina científica y occidental, y
sobre todo, es el alivio económico y ritual de distintas enfermedades y
molestias de otra manera muchos dominicanos no pudieran curar.